Empresario ultra exitoso
Se pliega a la protesta por almas caidas del catre
Se le ve portando un letrero luminoso
Ofreciendo cajas de güisqui por un momento
De escuchas, o un compartir con un paisano
Un par de pañuelos, un trio de recuerdos
Y la nunca bien ponderada e idealizada
Mujer de su vida.
Adios!, alma mia, dice él, creyéndose muy poético
Agarra un poco de arena y la tira al viento
Una Mari.(se) posa en su cabellera –canas a estas alturas, pues—
Así que, entre arena, canas, mariposa, oleaje y remembranza
De un pasado incierto, se sumerge de apoquito al mar, hasta los tobillos no mas
No vayan a pensar que se quiere suicidar, total, ya tuvo su psicoterapia
Le sugirieron que fuese a todos los lugares donde se sintió
Maravillado de haber vivido
Que acople su amargura con ese fulgor recordado
Lo que no pudo evitar es haber pasado a comprar
Dulces de la ligua y un par de rozas blancas,
Por si acaso apareciera alguna señora llamativa
Es que no le gusta estar sólo,
Y de tanto recordar
Y vaciar lagrimas de viejo empedernido y romanticon, le vuelve la depre.
Finalmente, un viento sur –de esos que vienen fuertes y te levantan el pelo—
Hizo volar los petalos de las rosas blancas..
Finalmente, no quiso blasfemar nada
Agarró su “armani” ,su camisa tomi y presto
Se subió a su 4 por 4.
“webas de viejo!, dijo…y casi raudo
Volvió a su sólida cabaña particular, donde llamaría
A su amigo y tomarían güisqui.
sábado, diciembre 03, 2005
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